En toda mi vida he ido al gotcha unas tres veces, me caga un poco porque los campos siempre están muy lejos y odio que las cosas estén lejos. De esas tres veces solo recuerdo una, la más memorable. Era cumpleaños de mi primo (¿se acuerdan del post de 300? Pues es el mismo. Sus padres sí lo quieren y siempre le festejan) e invitó a familia y amigos a un campo de gotcha en alguna parte de alguna carretera abandonada por Dios. Como toda mi familia es rica menos yo, el campo era estúpidamente grande y teníamos municiones infinitas y comida y la hermana más sexy de algún amigo de mi primo. Yo estaba muy emocionado porque jugar videojuegos de guerra ya no era suficiente y quería sentir la emoción de asesinar a algún miserable en el campo de batalla, aunque fuera solo con pintura. Nos dieron la clásica plática de seguridad a la que por supuesto puse mucha atención: Nunca disparen a la cara porque... -uh, ¿qué dijo sobre disparar a la cara? Debe ser muy divertido....