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Sumesa gentrificada

Los que viven en el D.F. (menos Vraulio) seguro han visto por ahí un Sumesa: un mini super perteneciente a Comercial Mexicana. Ya no quedan muchos porque han sido aplastados por gigantes con mas variedad de productos y mejores precios and shit, pero cerca de mi casa aún quedan tres.  Casi siempre voy al más famoso (porque fue el primero que pusieron o algo así).  El lunes pasado fui a comprar no sé qué después de meses de no hacerlo y noté horrorizado que se había gentrificado. Mi hermosa compañera Wikipedia les comenta sobre la gentrificación por si no saben de qué hablo:  " Gentrificación es un proceso de transformación urbana en el que la población original de un sector o barrio deteriorado y con pauperismo es progresivamente desplazada por otra de un mayor nivel adquisitivo a la vez que se renueva". Gracias, Wiki. Pues eso, los ricos corren a los pobres.  Como saben (o no) llevo poco más de dos años peleando contra la gentrifica...

Días en la pecera

Como saben (o no) hace unos días competí por un ascenso en El Empleo. Desde el año pasado me habían comentado que podría crecer en la empresa y pensé "a huevo, al fin llegaré al 1.80" , pero por cosas todas raras y pendejas, no se pudo. Aquella vez fue más fácil porque jamás se abrió la vacante como tal, fue solo una propuesta. Ahora sí se abrió la vacante. Fui entrevistado y demás cosas tediosas y por dos semanas estuve con el Jesús en la boca. Y no era de esos Jesús deliciosos, era uno sabor incertidumbre.  Al final recursos inhumanos me mandó a la verga sin poder darme una razón del por qué no me habían elegido. Solo mencionaron que quien llegaba tenía mucha experiencia. Mi jefe directo solo le echó la bolita a RH y me dijo que ay pa´la próxima. Me porté maduro y pensé en esperar otra oportunidad que podría llegar en cuatro meses.  El pedo es que llegó la nueva jefa y yo sigo haciendo todo. Entiendo que no sabe nada de la operación del lugar, por eso YO...

2013

-Me siento extraño. Como vacío. Y desesperado por algo. - ¿Por qué? -Yo qué sé. -¿Y vacío cómo? -Ummm, como si me faltara algo. -¿Tu alma gemela? Pensé que era Tal Persona. -Nah. No mi alma gemela. Algo como un equilibrio.  -Explica eso. -Mmmm... no me gusta estar con alguien como yo.  -¿Qué? Ahora sí no te entendí. -O sea... al ser como yo, lo conozco perfectamente. Es predecible. Sé qué hará y cómo, lo que dirá y lo que sentirá. Lo detesto. -Pero Tal Persona no era así . -Lo era a veces. No siempre. Pero no solo me refiero a ella. En general. Detesto a los que son como yo. -¿Un caos?  -Sí. Es la palabra correcta. Caos. Pero no entiendo por qué. -Mmm... si estabas bien con ella... nunca me dijiste exactamente por qué terminó todo. -No. Ni yo sé. Alguna idiotez, como siempre. -Piensa en eso...  -Ya lo he hecho. No lo entiendo.  -Creo que no buscas amor, ni afecto, nada por el estilo. Ta...

Letrero luminoso gigante

Como saben (o no) mi actual empleo está a tres minutos de los Polancos. Para mis miles de lectores no mexicanos o que no viven en el DF y no tengan idea de qué hablo, Polanco es una colonia de ricos de 35 años para arriba y llena de asquerosos judíos.   Para llegar a El Empleo, primero debo llegar a Polanco y de ahí tomar un camión. Todos los camiones desde enero de este año o algo así, tienen un letrero luminoso que indica la ruta que siguen. Yo puedo tomar dos, uno que dice “Sevilla-Plaza Antara” o “Sevilla-Defensa Nacional”.  El primero me deja en Antara, un centro comercial. Y hasta ahí llega, debo caminar unos cinco minutos más.  El otro me deja literalmente en la esquina de El Empleo. ¿Cuál es el problema con esto, Maestro? Suena muy sencillo.  Sí, pero el trayecto (que en condiciones normales es de unos siete minutos) es complicado por... adivinaron, gente estúpida. Antes de subirme al jodido camión, leo el jodido letrero luminoso gigante. Es lo...

La metáfora del Paketaxo

Hace días tuve una interesante conversación con alguien a quien llamaremos P ingüino.   Hablábamos de La Mujer. Deben saber que el muchacho tenía tres o cuatro fans, pero por una serie de eventos, jamás les hizo caso. Lo cuestioné un poco más sobre ellas, a lo que respondió con la siguiente frase: " Voy a usar la metáfora del Paketaxo". Los Paketaxos son como las mujeres: Hay cuatro (4) tipos. Primero tenemos al Paketaxo amarillo. A ese nadie lo quiere, siempre es la última opción y prefieres no comer nada que meter la mano y encontrar un sabritón. No digo que no te lo chingarías, pero solo lo harías si estuvieras muriendo de hambre o estuvieras muy ebrio. Luego está el Paketaxo Verde. No es mucho mejor que el amarillo, pero te llama más la atención. Puedes acabártelo sin pedos y a veces, podrías buscar más. Sigue sin ser el ideal, pero como botana está bien.  Seguimos con el Paketaxo Azul. El mejor de todos. Cada cosa que tiene es deliciosa y perfecta y matarías...

De quesadillas

Como saben (o no) soy entusiasta de la comida callejera. A una cuadra de mi casa está el humilde puestesillo de una señora donde vende quesadillas con su familia. Llegan todas las noches a eso de las nueve y se van como a la una de la mañana. Hace unos dos años que llegaron y siempre hay chingos de gente.    Debido por supuesto a su apretadísima agenda, El Maestro no había tenido tiempo de probarlas, pero como siempre había gente, definitivamente eran las mejores del universo explorado. Tres meses atrás iba en mi carro muriendo de hambre como a las once de la noche. Le mandé un puto guasap a los viejos y confiables tacos al pastor, pero me dejaron en seen. Ardido por su desprecio busqué el número de las quesadillas. Y ellas sí contestaron.  Cuando llegué había treinta personas (las conté). Con trabajos aparté a la multitud y le pedí a un chico dos quesadillas de carne y una de chicharrón. El chico de tez luchona anotó mis exigencias y me dijo "...

El Maestro descubre una cosa

He regresado, muchachos. Como saben (o no) hace poco más de dos meses fui enviado al Polo Norte. ¿Por qué razón? Se me encargó realizar una expedición para localizar una misteriosa especie no conocida de pingüino visto a penas un par de veces por los habitantes de la zona.  Reuní un equipo en el que había un grupo de hombres rudos,  varios biólogos expertos, un físico, un matemático y un matemático de otro tipo. Después de semanas de ardua búsqueda y tras perder a más de 200 hombres (lo cual fue una tragedia porque no éramos ni 100) llegamos a esta conclusión: Nos habíamos equivocado de polo. Los pingüinos viven en el Polo Sur. Abordamos un avión y luego de pasar varios días perdidos en Malasia, llegamos a nuestro destino. Con ayuda de los lugareños, encontré al misterioso animal.  Era la oportunidad para poner mi nombre a una especie, como su descubridor tenía el derecho absoluto de hacerlo a perpetuidad en todo el universo. Lo llamé " Sphenis...